Wednesday

Felicidad no permitida.

'El estomago es un órgano con forma de bolsa que cumple la función de almacenar alimento...' Así lo estudiaste, así estaba en el libro. Nadie hablo de los limites de este... ¿será común que no los tenga?. Y la panza? de ella no decía nada.. no, nada. Entonces recurrís a una propia definición que calle apenas un poco el deseo de coserte la boca con alambre de púa. 'Todo lo divertido tiene una consecuencia; Si salís, tomas. Si bailas bajo la lluvia, te engripas. Si dormís, no estudias. Si comes... ENGORDAS' Y lo dejas ahí para no agregar ejemplos de todas esas cositas que sabes que están mal, pero te encantan.
Parece ser que hoy en día es de otro planeta amar la comida y amotinarse ante las dietas y los maniquies anorexicos. Parece que no esta bien visto bajar al recreo con un sandwich y un alfajor entre tantas barritas de cereal con sabor a pedigree. Parece que hoy por hoy, pesar mas de sesenta te quita la belleza... y la dignidad.
Ya el ritual de la balanza lo tenes de memoria, lo evitas desde los controles pediatricos de quinto grado y te da pánico imagirnarlo. Ya con diez años sabias perfectamente que al subir al aparato los resultados no iban a ser los esperados (por los demás). Resulta que ya de chiquita te escondían la lata de galletitas para callar tu permanente apetito.. pero siempre la encontrabas y el momento de saborearlas a escondidas era el mejor del día. Ni hablar de mirar Floricienta comiendo alfajorcitos de maicena! (uno? dos? no. Diez) Eso era vida!
Hoy el panorama cambio un poco, digo un poco, porque la malla siempre fue cruel. Y no hablo de la malla del verano, esa bikini que disimulas con un pareo o una remerita... no, sino esas mallas enteras que dejan en evidencia tus indefinidas curvas que se mantienen igual desde aquella época. Ni siquiera tu mentalidad tuvo mofidicaciones, el tiempo y la madurez parecieron no importar a la hora de reconocer ante quien sea tu adoración por las pastas, la comida chatarra y sobre todo: los dulces. Y nunca dudaste de la firmeza que tiene tu voz a la hora de gritar sin miedo : AMO COMEEEEEER! . Se preguntaran ¿Que cambio entonces? La malla. Si, la malla. Esa que antes era gigante, aburrida e iba acompañada por un gorrito (que nunca logro impedir que el pelo se moje), o esa que representaba al colegio en los torneos de gimnasia artística, hoy es negra, delicada y forma parte del combo que usas aun mas seguido que el uniforme del colegio : Malla + calzas. Todo ajustadisimo, todo al cuerpo. Al CUERPO, si (el tuyo merece mayúsculas). Y al igual que cuando eras chica, al usarla los resultados no son los esperados (por los demas).
En una realidad donde llevar las medidas exactas es aun mas importante que tener valores bien plantados, nadie puede darse el lujo de apreciar como el chocolate de deshace entre los dientes una y otra vez. Y acaban por cometer delitos, pecados tales como ir a mc donal's y comer una ensalada. Que es eso!!??.
Y sabiendo que eso nunca va a cambiar, seguís tu rumbo hacia un sueño inalcanzable. Viendo como por mas leyes de talles que puedan existir, la grasa acumulada nunca va a dejar de ser desagradable ante los ojos de 'Dios', ese ser poco agradable que suele creerse superior y darse la facultad de decidir quien sirve y quien no.
Recapitulando. Curvas? -10, crecen hacia adentro. Traumas? ninguno. Sabes bien que el placer que te da comer porquerías, cubre perfectamente esos evidentisimos kilitos demás que ya son parte de tu vida. Pero tambien, sabes que se necesita mucha personalidad para lucir ESA malla como vos sola podes, mientras que varios otros esparragos se confunden con maniquis. Y sabés también que algún día tendrás que tomar medidas, ya que en el ambiente en que te crees metida no hay lugar para todos. (Y menos para los que ocupan mas lugar que otros) Y que el mundo se reserva el derecho de admisión para lo que estéticamente no se ve bonito, como tus brazos, tus piernas, tu trasero, etc, etc.
Pero mientras tanto, disfrutas esos placeres de la vida cotidiana que muchos aun no han descubierto. Aborrecer los gimnasios, evitar las dietas y comer todo el día sin pretender que luego eso baje solo, te hace única en un curso de figuritas repetidas.
Y por supuesto, vale aclarar, nada de eso podrá jamás alejarte de tu otra pasión, esa que llevas tatuada en el alma y te hace aun mas feliz que el chocolate. Lo que todavía no entendes, es como estas pueden llevarse tan mal siendo ambas tan lindas. Constantemente luchan por ver quien predomina en tu vida, comportamiento demasiado humano para tratarse de acciones abstractas. pero bueno, igual las amas a las dos y no pensas abandonarlas nunca. En fin, todo se relaciona con todo, lo que decía al principio... todo lo divertido tiene una consecuencia negativa: Por bailar, y dejar la vida bailando, sos fuiste y serás una víctima más, condenada por siempre a las simpatiquisimas CALZAS ROSAS que cortan tu respiracion... y tu dignidad.

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